El lunes 9 de agosto llegamos a Zagreb, la capital de Croacia. Es de noche y llueve. La ciudad parece desierta a estas horas y al día siguiente decadente. Sin embargo, nos quedaremos aquí dos noches porque nos atrae la belleza extraña de esta ciudad. En aquel momento me hubiera quedado a vivir allí, por lo menos unos meses. ¿Quién sabe por qué nos gusta lo que nos gusta? El caso es que Zagreb me gustó y todavía recuerdo sus calles. Tal vez me hacía pensar en las películas de Kieslowsky, aunque él era polaco ;)
Una parte de la ciudad conserva un aire tradicional y bucólico, con pequeñas casitas típicas de la zona. Otra parte, en cambio, tiene mucho tráfico, tranvías y bastante movimiento humano. El contraste resulta muy atractivo. Al menos a mí. Con un millón de habitantes, parece ser una ciudad muy interesante y extraña...
Mucho más no recuerdo, pero ahí está la libreta del viaje: "Así como en Ljuvjana nos encontramos con algunos locos como el loco de la linterna haciendo footing o el viejecillo que nos guió hasta el hostel, aquí también hemos encontrado gente rara y por lo mismo interesante a la vez que molesta... la dueña del albergue -que parece un negocio ilegal- es seria, seca, antipática. Los camareros pasan de todo... en fín, la gente es diferente y aquí está la gracia". Se advierten en los gestos, las miradas y otros detalles los efectos de la guerra, que todavía permanecen en forma de una tristeza escueta, esto sí lo recuerdo.
Ljuvjana era como un balneario, Zagreb es la otra cara de la moneda. Si hay que escoger, me encuentro más a gusto en la animación de esta gran ciudad.
martes, 3 de marzo de 2009
martes, 6 de enero de 2009
Interrail: camino a Ljuvjana
Los policías pidiendo la documentación en el tren fueron la tónica habitual del viaje. Sus trajes iban cambiando, pero su comportamiento se parecías. Bueno, tal vez sus modales si iban haciendo cada vez más férreos a medida que nos movíamos hacia el este... pero también nosostras estábamos cada vez más cansadas. Hubiera sido un buen reportaje fotográfico (curioso) el ir tomando imágenes de los polis que nos pedían (más bien exigían) documentación. Tal vez nos hubiéramos quedado sin cámara.
En el camino a Ljuvjana me quedé sin el sello en el pasaporte de la pareja de polis... no lo recuerdo, lo leo en mi libreta. Tal vez les enseñé el DNI, que era más que suficiente al pertenecer a la Unión Europea.
El lunes 9 de agosto llegamos a la capital de Slovenja. De hecho llegamos la noche del 8 y aprovechamos para darnos un paseo nocturno por una ciudad que nos pareció fantasmagórica, sin coches ni transeuntes, envuelta en una especie de neblina invernal... o al menos así la recuerdo yo.
Esa noche, de la que recuerdo muy poca cosa, mi amiga y yo nos habíamos paseado con dos chicos de Navarra que realizaban un recorrido parecido, aunque tenían pensado desviarse luego en Croacia hacia el Mediterráneo, mientras que nosotras seguiríamos hacia el noreste.
Nada había en esa capital de noche. Ni bares abiertos, ni personas, sólo era posible pasear entre edificios que recordaban a otra época, herencia del siglo XIX... una decadencia elegante y refinada entre montañas verdes, un río que cruzaba la ciudad...
Ya de día, pudimos alquilar un par de bicicletas para recorrer la pequeña y pintoresca ciudad. Al devolverlas nos sorprendieron devolviéndonos el dinero. Lo mismo que hubiera pasado en Barcelona, pero al revés.
Horas más tarde, buscando un lugar donde dejar el equipaje hasta la hora de volver al vagón de turno, fuimos a parar a un albergue que es, según escribí en ese momento, "el sueño de cualquier viejero; un oasis con diferentes estancias con una decoración moderna y acogedora". Allí nos instalamos en "la zona oriental, sin zapatos, frente a una taza de té grande y naranja. Por la ventana se ve el césped de un pequeño jardín. Las paredes están pintadas en tonos pastel, azules, verdes y rosas y con pinceladas marcadas... Ventanas de madera, suelos cubiertos de parquet... un albergue de diseño".
www.souhostel.si (todavía existe)
Zavo Souhostel
Hostel Celica, Metelkova, 8
Ljubjana, Slovenija
t: 014301890
Aunque parezca ahora tan lejano y difícil de entender, en ese momento escribí:
"Ahora nos hemos trasladado a un sofá suave, suave... y nos guardan el equipaje... los queremos! ¡Creo que podría entrar en una secta si fuera como el hostel Celica!"
;) Supongo que llevavamos ya muchas horas en asientos de escay y trenes cutres.
En el camino a Ljuvjana me quedé sin el sello en el pasaporte de la pareja de polis... no lo recuerdo, lo leo en mi libreta. Tal vez les enseñé el DNI, que era más que suficiente al pertenecer a la Unión Europea.
El lunes 9 de agosto llegamos a la capital de Slovenja. De hecho llegamos la noche del 8 y aprovechamos para darnos un paseo nocturno por una ciudad que nos pareció fantasmagórica, sin coches ni transeuntes, envuelta en una especie de neblina invernal... o al menos así la recuerdo yo.
Esa noche, de la que recuerdo muy poca cosa, mi amiga y yo nos habíamos paseado con dos chicos de Navarra que realizaban un recorrido parecido, aunque tenían pensado desviarse luego en Croacia hacia el Mediterráneo, mientras que nosotras seguiríamos hacia el noreste.
Nada había en esa capital de noche. Ni bares abiertos, ni personas, sólo era posible pasear entre edificios que recordaban a otra época, herencia del siglo XIX... una decadencia elegante y refinada entre montañas verdes, un río que cruzaba la ciudad...
Ya de día, pudimos alquilar un par de bicicletas para recorrer la pequeña y pintoresca ciudad. Al devolverlas nos sorprendieron devolviéndonos el dinero. Lo mismo que hubiera pasado en Barcelona, pero al revés.
Horas más tarde, buscando un lugar donde dejar el equipaje hasta la hora de volver al vagón de turno, fuimos a parar a un albergue que es, según escribí en ese momento, "el sueño de cualquier viejero; un oasis con diferentes estancias con una decoración moderna y acogedora". Allí nos instalamos en "la zona oriental, sin zapatos, frente a una taza de té grande y naranja. Por la ventana se ve el césped de un pequeño jardín. Las paredes están pintadas en tonos pastel, azules, verdes y rosas y con pinceladas marcadas... Ventanas de madera, suelos cubiertos de parquet... un albergue de diseño".
www.souhostel.si (todavía existe)
Zavo Souhostel
Hostel Celica, Metelkova, 8
Ljubjana, Slovenija
t: 014301890
Aunque parezca ahora tan lejano y difícil de entender, en ese momento escribí:
"Ahora nos hemos trasladado a un sofá suave, suave... y nos guardan el equipaje... los queremos! ¡Creo que podría entrar en una secta si fuera como el hostel Celica!"
;) Supongo que llevavamos ya muchas horas en asientos de escay y trenes cutres.
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