martes, 6 de enero de 2009

Interrail: camino a Ljuvjana

Los policías pidiendo la documentación en el tren fueron la tónica habitual del viaje. Sus trajes iban cambiando, pero su comportamiento se parecías. Bueno, tal vez sus modales si iban haciendo cada vez más férreos a medida que nos movíamos hacia el este... pero también nosostras estábamos cada vez más cansadas. Hubiera sido un buen reportaje fotográfico (curioso) el ir tomando imágenes de los polis que nos pedían (más bien exigían) documentación. Tal vez nos hubiéramos quedado sin cámara.

En el camino a Ljuvjana me quedé sin el sello en el pasaporte de la pareja de polis... no lo recuerdo, lo leo en mi libreta. Tal vez les enseñé el DNI, que era más que suficiente al pertenecer a la Unión Europea.

El lunes 9 de agosto llegamos a la capital de Slovenja. De hecho llegamos la noche del 8 y aprovechamos para darnos un paseo nocturno por una ciudad que nos pareció fantasmagórica, sin coches ni transeuntes, envuelta en una especie de neblina invernal... o al menos así la recuerdo yo.

Esa noche, de la que recuerdo muy poca cosa, mi amiga y yo nos habíamos paseado con dos chicos de Navarra que realizaban un recorrido parecido, aunque tenían pensado desviarse luego en Croacia hacia el Mediterráneo, mientras que nosotras seguiríamos hacia el noreste.

Nada había en esa capital de noche. Ni bares abiertos, ni personas, sólo era posible pasear entre edificios que recordaban a otra época, herencia del siglo XIX... una decadencia elegante y refinada entre montañas verdes, un río que cruzaba la ciudad...

Ya de día, pudimos alquilar un par de bicicletas para recorrer la pequeña y pintoresca ciudad. Al devolverlas nos sorprendieron devolviéndonos el dinero. Lo mismo que hubiera pasado en Barcelona, pero al revés.

Horas más tarde, buscando un lugar donde dejar el equipaje hasta la hora de volver al vagón de turno, fuimos a parar a un albergue que es, según escribí en ese momento, "el sueño de cualquier viejero; un oasis con diferentes estancias con una decoración moderna y acogedora". Allí nos instalamos en "la zona oriental, sin zapatos, frente a una taza de té grande y naranja. Por la ventana se ve el césped de un pequeño jardín. Las paredes están pintadas en tonos pastel, azules, verdes y rosas y con pinceladas marcadas... Ventanas de madera, suelos cubiertos de parquet... un albergue de diseño".

www.souhostel.si (todavía existe)
Zavo Souhostel
Hostel Celica, Metelkova, 8
Ljubjana, Slovenija
t: 014301890

Aunque parezca ahora tan lejano y difícil de entender, en ese momento escribí:
"Ahora nos hemos trasladado a un sofá suave, suave... y nos guardan el equipaje... los queremos! ¡Creo que podría entrar en una secta si fuera como el hostel Celica!"

;) Supongo que llevavamos ya muchas horas en asientos de escay y trenes cutres.

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