Pero es que además, Venecia es una ciudad que está viva. Y eso pese a la multitud de turistas que la visitan durante todo el año. Eso ya es un mérito.
En aquel viaje nos alojamos en un albergue que había al otro lado de uno de los grandes canales. Esta es la dirección:
Fondamenta Zitelle, 86
Isola della Giudecca
Tel: 041 5238211
Por la mañana, mientras esperábamos el barco-autobús, con un hombre y una mujer italianos. Ella debía tener unos 50 años y él era un saludable juvilado. Eran vecinos y mantenían opiniones diferentes sobre Zapatero (les habíamos dicho de dónde veníamos y enseguida iniciaron un debáte típicamente italiano. Parecían salidos de una película neorrealista). La mujer mantenía que Zapatero era un 'bambi' mientras que el hombre decía que no le gustaba del todo pero que estaba encantado de su victoria. Luego estuvo criticando a Berlusconi y metiéndose con la mujer porque lo había votado. Sus fraternales y acaloradas discusiones eran para nosotras un reflejo de la vida que, más allá de las postales turísticas, se encuentra todavía en Venecia.
¿He dicho que viajábamos sin guía? Así es. Por ello, al llegar a cada ciudad nos dirigíamos en primer lugar al punto de información turística, donde habitualmente nos proporcionaban un mapa y algunas direcciones de lugares donde pasar la noche.
sábado, 29 de noviembre de 2008
Interrail: Venecia existe
Es increíble que exista una ciudad como Venecia, pero así es. Venecia es en la realidad incluso más fascinante que en las películas, fotografías y cuadros que había visto de ella. El agua, los edificios, los puentes que unen los dos lados de las calles inundadas, las góndolas y las pequeñas lanchas, la ropa tendida y las entradas y escaleras a pie de agua, las cúpulas y las ventanas... todo parece un cuento maravilloso en Venecia.
Así me lo pareció ya desde el tren, cuando la vía quedó rodeada de agua por todos los lados no había duda de ello: nos dirirgíamos a un lugar muy especial. Curiosamente, en mi libreta de viaje no hay ninguna nota sobre Venecia; sí un pequeño dibujo que muestra un templo circular rodeado de agua con las típicas viviendas renacentistas al fondo.
No recuerdo haber hecho este dibujo. Sí recuerdo una pequeña pizzería situada en una esquina al otro lado de un puente. No cabía nadie en su interior más que el pizzero, pero no paraba de entrar y salir gente para llevarse sus encargos. Nosotras compramos las nuestras y nos las comimos sentadas en unas escaleras, viendo pasar a los gondoleros, que trabajaban llevando de ruta a los turistas más ricos, sobre todo familias y parejas mayores; pocos jóvenes tenían de clientes.
Detrás nuestro la calle hacía un giro y conducía a una de aquellas plazas que se suceden en el centro de la ciudad. Cuanta tranquilidad se respiraba en aquel lugar que parecía situado fuera del tiempo, fuera de este mundo!
Así me lo pareció ya desde el tren, cuando la vía quedó rodeada de agua por todos los lados no había duda de ello: nos dirirgíamos a un lugar muy especial. Curiosamente, en mi libreta de viaje no hay ninguna nota sobre Venecia; sí un pequeño dibujo que muestra un templo circular rodeado de agua con las típicas viviendas renacentistas al fondo.
No recuerdo haber hecho este dibujo. Sí recuerdo una pequeña pizzería situada en una esquina al otro lado de un puente. No cabía nadie en su interior más que el pizzero, pero no paraba de entrar y salir gente para llevarse sus encargos. Nosotras compramos las nuestras y nos las comimos sentadas en unas escaleras, viendo pasar a los gondoleros, que trabajaban llevando de ruta a los turistas más ricos, sobre todo familias y parejas mayores; pocos jóvenes tenían de clientes.
Detrás nuestro la calle hacía un giro y conducía a una de aquellas plazas que se suceden en el centro de la ciudad. Cuanta tranquilidad se respiraba en aquel lugar que parecía situado fuera del tiempo, fuera de este mundo!
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lunes, 24 de noviembre de 2008
Interrail: viaje a Venecia
Empezamos el viaje 'a la italiana', es decir, de una forma algo caótica. El tren que venía de Milán, tal vez por ser sábado, iba lleno hasta los topes. Sentadas en el suelo como podíamos, cargando nuestras pesadas mochilas y con el sueño propio de habernos levantado a las 5 y media de la mañana, nos dirigíamos hacia Venecia sin tener más billete que el pase de interrail.
La mochila era una carga muy pesada que olvidaba tan pronto como me la quitaba de la espalda. Sin querer me había dejado el paraguas en el primer albergue del viaje y pensaba que no importaba: "menos peso y, si llueve, nos mojamos". Ése es el espíritu del interrail. Las incomodidades forman parte de la aventura.
Viajaba con esta ilusión y con la de ver por primera vez en mi vida Venecia, una ciudad tan de postal que no me parecía que yo pudiera caminar por sus calles.
Era el 7 de agosto del 2004.
La mochila era una carga muy pesada que olvidaba tan pronto como me la quitaba de la espalda. Sin querer me había dejado el paraguas en el primer albergue del viaje y pensaba que no importaba: "menos peso y, si llueve, nos mojamos". Ése es el espíritu del interrail. Las incomodidades forman parte de la aventura.
Viajaba con esta ilusión y con la de ver por primera vez en mi vida Venecia, una ciudad tan de postal que no me parecía que yo pudiera caminar por sus calles.
Era el 7 de agosto del 2004.
Interrail: primera etapa
Nuestro viaje empieza yendo de Barcelona a Girona para tomar un vuelo Ryanair hacia Torino, una simple parada técnica para inicar el viaje en tren. En Torino (o Turin) recuerdo el largo camino hasta el albergue, por un ancho paseo y luego al otro lado de un río, tal vez el Po.
Una ciudad pequeña, de provincias, un albergue limpio y moderno, una cena en un restaurante con terrazas de manteles blancos y platos de pasta riquísimos... poco más recuerdo de esta primera ciudad de calles rectas y ordenadas y con una torre que no llegamos a visitar.
El albergue se encontraba en esta dirección: Via Alby, 1 y éste era su teléfono: (011)6602939.
Llegamos por la tarde y al día siguiente por la mañana tomábamos un tren en dirección a Venecia.
Una ciudad pequeña, de provincias, un albergue limpio y moderno, una cena en un restaurante con terrazas de manteles blancos y platos de pasta riquísimos... poco más recuerdo de esta primera ciudad de calles rectas y ordenadas y con una torre que no llegamos a visitar.
El albergue se encontraba en esta dirección: Via Alby, 1 y éste era su teléfono: (011)6602939.
Llegamos por la tarde y al día siguiente por la mañana tomábamos un tren en dirección a Venecia.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Verano de 2004
En verano de 2004 realicé un viaje en Interrail. Una experiencia única que, aunque terminó personalmente no demasiado bien, como aventura fue fascinante, lo más parecido que he hecho nunca a una exploración improvisada.
Viajábamos sin reservas de hotel, sin guía y casi sin saber hacia dónde. Salíamos de Barcelona hacia Praga, con muchas paradas entre medio y casi una sola noche en cada lugar.
Hace unos días encontré mis apuntes tomados sobre los raíles que cruzaban Europa del Este en aquel caluroso verano. Ni siquiera los recordaba, ni mucho menos sabía que los había conservado. Releerlos fue una buena forma de revivir un viaje que nunca olvidé. Imágenes de lugares, escenas concretísimas, alberges, casas, monumentos, compañeros de viaje, comidas, conversaciones... todo volvía como si siempre hubiera estado ahí. Ahora comprendo que el placer de tomar notas en los viajes es un plato que también se disfruta frío.

En los próximos post relataré este viaje de España a la República Checa.
Viajábamos sin reservas de hotel, sin guía y casi sin saber hacia dónde. Salíamos de Barcelona hacia Praga, con muchas paradas entre medio y casi una sola noche en cada lugar.
Hace unos días encontré mis apuntes tomados sobre los raíles que cruzaban Europa del Este en aquel caluroso verano. Ni siquiera los recordaba, ni mucho menos sabía que los había conservado. Releerlos fue una buena forma de revivir un viaje que nunca olvidé. Imágenes de lugares, escenas concretísimas, alberges, casas, monumentos, compañeros de viaje, comidas, conversaciones... todo volvía como si siempre hubiera estado ahí. Ahora comprendo que el placer de tomar notas en los viajes es un plato que también se disfruta frío.

En los próximos post relataré este viaje de España a la República Checa.
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martes, 4 de noviembre de 2008
Postales desde Estuve Allí
Postales desde Estuve Allí es un blog que se me ocurrió, como tantas cosas que pasan por la mente sin que les hagamos demasiado caso, de forma casual.
Ayer, paseando por la fascinante librería de viajes Altaïr, me asaltaron unas ganas locas de recordar mis viajes, de ordenar mis fotografías y mis recuerdos sobre los lugares del mundo que he visitado...
Esta va a ser la función de Postales desde Estuve Allí, la de rememorar esos viajes (y los que vengan) para volver a disfrutarlos y para ordenar toda la información que, quién sabe, podría incluso ser útil a otros viajeros.
Ayer, paseando por la fascinante librería de viajes Altaïr, me asaltaron unas ganas locas de recordar mis viajes, de ordenar mis fotografías y mis recuerdos sobre los lugares del mundo que he visitado...
Esta va a ser la función de Postales desde Estuve Allí, la de rememorar esos viajes (y los que vengan) para volver a disfrutarlos y para ordenar toda la información que, quién sabe, podría incluso ser útil a otros viajeros.
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