sábado, 29 de noviembre de 2008

Interrail: Venecia existe

Es increíble que exista una ciudad como Venecia, pero así es. Venecia es en la realidad incluso más fascinante que en las películas, fotografías y cuadros que había visto de ella. El agua, los edificios, los puentes que unen los dos lados de las calles inundadas, las góndolas y las pequeñas lanchas, la ropa tendida y las entradas y escaleras a pie de agua, las cúpulas y las ventanas... todo parece un cuento maravilloso en Venecia.

Así me lo pareció ya desde el tren, cuando la vía quedó rodeada de agua por todos los lados no había duda de ello: nos dirirgíamos a un lugar muy especial. Curiosamente, en mi libreta de viaje no hay ninguna nota sobre Venecia; sí un pequeño dibujo que muestra un templo circular rodeado de agua con las típicas viviendas renacentistas al fondo.

No recuerdo haber hecho este dibujo. Sí recuerdo una pequeña pizzería situada en una esquina al otro lado de un puente. No cabía nadie en su interior más que el pizzero, pero no paraba de entrar y salir gente para llevarse sus encargos. Nosotras compramos las nuestras y nos las comimos sentadas en unas escaleras, viendo pasar a los gondoleros, que trabajaban llevando de ruta a los turistas más ricos, sobre todo familias y parejas mayores; pocos jóvenes tenían de clientes.

Detrás nuestro la calle hacía un giro y conducía a una de aquellas plazas que se suceden en el centro de la ciudad. Cuanta tranquilidad se respiraba en aquel lugar que parecía situado fuera del tiempo, fuera de este mundo!

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